Las 5 particularidades más comunes sobre los perros Bulldog Inglés

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La raza de perros Bulldog Inglés o también llamada Bulldog es una raza canina proveniente de Gran Bretaña, que principalmente fue utilizada para apostar en peleas de perros durante el siglo XVII, aunque en 1835 esta práctica fue prohibida en Reino Unido. Hoy en día este perro es uno de los símbolos de Inglaterra.

Hoy en día existen diversas razas de perros que atraen la atención de la mayoría de los seres humanos, pero hay una especie canina que despierta un sentimiento muy especial en algunos de nosotros, y ella es la del Bulldog inglés, una raza completamente distinguida y cautivadora que a lo largo de los años supo adentrarse en los hogares de millones de personas, logrando así una gran popularidad que lo ha llevado a destacarse sobre el resto de los animales de su género.

El bulldog inglés ha recorrido un largo trayecto desde que era un perro de pelea. Posiblemente no haya una raza de perros que haya cambiado tanto en cuanto a temperamento y comportamiento, debido a que ha sido transformado en una maravillosa mascota y compañero. El bulldog ha progresado con el compañerismo humano y disfruta, verdaderamente, al lado de todo tipo de personas. Su lealtad y gran afinidad hacia las personas hacen que sean unos perros que no se adapten bien a vivir en una perrera. Esta raza siempre va a preferir estar dentro de casa y convivir con sus amos a permanecer en el jardín o patio de la casa o en una perra en el sótano.

Muchos propietarios de ejemplares de perros de raza bulldog inglés sostienen que es un perro paradójico. “Es tan feo que parece lindo”, afirman los amantes de la raza bulldog. Esta característica y su comportamiento social lo han convertido en un verdadero perro de compañía para muchas personas.

Los bulldogs inglés son muy tolerantes, tienen una gran paciencia con los niños y les encanta la compañía de otros perros y animales. Se adaptan además con mucha facilidad a otras mascotas caseras como lo son los gatos y aves. Rara vez se pelean entre sí, pero cuando lo hace puede ser algo bastante aparatoso. Se trata de una raza con una gran voluntad lo cual no se rendirá fácilmente. Son extremadamente inteligentes, tranquilos y afectuosos. No oirá ladrar demasiado a un bulldog, pero pronto se acostumbrará a sus ruidosos ronquidos y eructos. Sorprendentemente, muchos propietarios encuentran bastante placenteros los ronquidos de esta raza y raramente los notan una vez que el perro lleva algún tiempo en casa.

El bulldog se adapta fácilmente a la vida en un piso o en el campo, con grandes terrenos para pasear. No necesita hacer demasiado ejercicio y se contenta con cortos paseos diarios. No se trata de una raza muy actividad, y la gente que busque un perro que lo sea debería decidirse por otra raza. Son mucho más felices mientras descansan en el entorno cómodo de su hogar. Los juegos de pelota que se prolongan durante horas no están hechos para ellos. El bulldog disfruta con las sesiones de juegos cortos y se mostrará muy contento con su relación con los humanos y las atenciones que el propietario le pueda proporcionar.

Un aspecto que deberían tener en cuenta los propietarios potenciales es que los Bulldog inglés son mordedores incorregibles y que este comportamiento no está limitado a los perros jóvenes. Será importante proporcionarles muchos juguetes para morder para mantenerles ocupados cuando no esté usted en casa.

Este artículo se especializará fundamentalmente en el adorable Bulldog Inglés, describiremos detallada y profundamente todas aquellas características y curiosidades que destacan a este bello animal.

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¿Cuáles son las características más comunes de la raza de perros Bulldog Inglés?

1. Historia
Su origen data desde los comienzos del siglo, se dice que el Bulldog inglés tuvo sus comienzos como raza en el antiguo continente africano, siendo el resultante de la cruza entre un perro de toros Maltes y Mastines, desde ahí partió hacia Inglaterra donde comenzó a tener gran popularidad.

El bulldog de antaño era más ligero y similar al bóxer que al rechoncho bulldog actual; era un animal puramente deportivo. Fue usado en la creación de otras razas como lo son el bullmastiff, boxér, bull terrier y algunos sabuesos como el beagle de tipo antiguo.

Si hablamos de la historia del bulldog es importante destacar que la apariencia actual del animal, no tenía mucho que ver con aquel que surgió en África para luego llegar a Inglaterra, en sus comienzos el perro bulldog era más alto y con otro porte, apariencia que fue perdiendo con el paso de los años, debido a las cruzas con distintas perros locales, para ser lo que hoy conocemos como perro bulldog.

Sus ancestros más lejanos fueron perros que mediante una fuerte mordida plantada en pleno cuello o en la nariz de un toro, ayudaban a los carniceros a sujetarlo mientras era sacrificado. No se sabe con exactitud desde qué época existieron esos perros, pero la mayoría de autores de libros caninos hacen referencia a una carta que en 1631 envió P. Eaton, mercader inglés radico en España, a su compatriota G. Willingham, residente en Londres, en la que le solicita que le envíe en el primer navío un mastín y dos buenos bulldogs. Con el paso del tiempo, la habilidad de trabajo de esos fieros canes fue llevada a los eventos de exhibición y apuesta haciéndolos combatir con toros, aunque también se sabe que tenían enfrentamientos con leones, osos, mandriles y, desde luego, con los de su misma especie. Los combates entre un toro contra uno o varios bulldogs fueron conocidos como “Bull-Baiting”, se practicaban en diversas partes del mundo, siendo Inglaterra, España y la parte fronteriza de Francia con esta última en donde, según los registros históricos, fueron más socorridos. En 1835 quedaron prohibidos en Inglaterra esos combates y disminuyó con ello el interés por la crianza de esta raza, de tal manera que los verdaderos amantes de ésta tuvieron que evitar su extinción, proponiéndose además erradicar los vicios negativos como la agresividad extrema y baja socialización que presentaba esta raza.

Es necesario tener en cuenta que los bulldogs inglés antiguos no tienen nada que ver con el actual, sólo fueron modificados con cruces con otras razas como el pug o carlino; raza de la cual el bulldog heredó su achatado hocico así como su regordeta musculatura.

El bulldog inglés de la actualidad no es el perro agresivo capaz de lidiar con toros, sino un animal que, aunque fiero de aspecto, es de compañía. Su talla y morfología actual no le permiten hacer trabajos intensos, y su carácter afectuoso le ha ganado el puesto de mascota en miles de hogares donde es uno más de la familia.

2. Apariencia física
Éste es un perro de complexión pesada, de baja estatura y pelo corto. A simple vista se aprecia que es un animal ancho, poderoso y compacto.

La cabeza del perro bulldog inglés es grande en proporción a su cuerpo y presenta ciertas arrugas sutiles tanto en la frente como en las mejillas. El stop es profundo y también ancho. El cuello, grueso y fuerte, presenta una abundante papada.

La cara del bulldog inglés es sin duda alguna su característica más distintiva. Es corta y tiene un hocico ancho y romo, que se inclina hacia arriba con prognatismo evidente. En teoría, esta morfología ayuda al perro a morder sin soltar la presa, pero es poco probable que así sea y, de hecho, no es una morfología común en depredadores naturales. De cualquier modo, el mito sigue vigente.

Los ojos redondos y medianos están bien separados entre sí y son muy oscuros, casi negros. No deben ser ni hundidos ni saltones. Por su parte, las orejas que son de inserción alta, pequeñas, delgadas y en forma de rosa. Los belfos del bulldog inglés cuelgan hacia los lados, pero no en la parte frontal. Posee nariz ancha y de color negro. Las mandíbulas son anchas, muy fuertes y cuadradas, y la inferior se extiende delante de la superior y se voltea hacia arriba.

El cuerpo corto y de buena estructura no debe presentar tendencia a la obesidad. La región posterior es alta y fuerte, pero claramente más ligera que la región anterior que es muy robusta. El pecho es ancho, redondeado y profundo, y continúa en un abdomen retraído, nunca colgante. Posee extremidades los cuales son fuertes, musculosos y robustos. Cabe destacar, que las hembras son menos desarrolladas que los machos.

La línea superior forma un arco suave, siendo el lomo más alto que la cruz; es llamada espalda de cucaracha y es típica de esta raza.

La cola, lo cual es de inserción baja, es de longitud moderada a corta, redondeada, gruesa en la base y terminada en una punta fina. Por lo general, el bulldog la lleva baja, y nunca la debe llevar por encima del nivel de la línea superior.

El pelo fino, corto, pegado y liso de estos perros puede ser de color sólido (todo el cuerpo de un mismo color) o tiznado (todo el cuerpo del mismo color, pero con máscara y hocico negros), atigrado, bayo, leonado, rojo, blanco o partido (blanco con combinación de los colores anteriores).

El movimiento del bulldog inglés también es muy característico. El desplazamiento es pesado, con pasos cortos y rápidos sobre la punta de los dedos. Los pies traseros apenas se levantan y pareciera que rozan el suelo.

Según el estándar de la raza “ninguna parte del cuerpo del bulldog inglés debe tener un tamaño excesivo en relación a las otras, rompiendo así la simetría general, haciendo ver al perro deforme o interfiriendo con su capacidad de movimiento”, pero esto es discutible. Aunque el bulldog inglés es un perro morfológicamente simétrico, su estructura puede ser considerada por muchos como deforme y puede perjudicar la capacidad de movimiento en cierta medida.

Un problema que es relativamente frecuente, derivado de la cara achatada del bulldog inglés, es la dificultad respiratoria. El exagerado acortamiento de la cara ha llevado a que muchos bulldogs actuales presenten problemas respiratorios, aun cuando el estándar indica que esto es indeseable.

Por otra parte, la diferencia de masa entre hembras y machos, sumada a que la parte posterior del cuerpo es ligera mientras la delantera es pesada, dificulta la reproducción de estos perros. Suele ser necesaria la asistencia humana tanto durante el cruce como durante el parto.

3. Carácter y temperamento
Suele ser un perro vivaz, con una gran seguridad, siempre valiente y según dicen algunos, de apariencia feroz. Es principalmente temperamental. Se puede decir que el bulldog inglés desde cachorro es un animal completamente cariñoso, esta raza animal no necesita demostrar nada, es muy seguro de lo que es, esto lo convierte en un perro muy tranquilo y totalmente sociable, ideal para la compañía en el hogar, quizás la mayor complicación que se nos presente es a la hora del adiestramiento, debido a que no es el perro más obediente pero tampoco es nada de otro mundo.

A pesar de que muchas personas dicen que es un animal un poco apático y no sociable, es necesario contradecir y señalar que el bulldog inglés al igual que muchos otros perros disfruta del amor de sus compañeros.

Los ejemplares de la raza de perro bulldog, siempre y cuando hayan sido correctamente socializados, suelen ser muy sociables tanto con amigos como con extraños lo que los convierte en muy buenos perros de compañía y sólo suelen mostrar agresividad con sus congéneres. Sin embargo, es muy importante tomar en cuenta que los perros de raza bulldog inglés suelen ser un poco dominantes con los amos y sobre todo no se caracterizan por su respuesta en lo referente a la obediencia. Esto es mucho más notorio en los machos, por lo que si uno decide adoptar un perro de dicha raza y desea disminuir la probabilidad de tener problemas en los aspectos antes mencionados, será conveniente que se incline por una hembra. Si bien no se caracteriza por su nivel de obediencia, el perro de raza bulldog tampoco suele ser un perro problemático, debido a que no es ni hiperactivo ni demasiado ladrador y mucho menos destructivo.

Lo normal es que sea pacífico y amistoso con el ser humano, no está en su naturaleza agredir a su familia. Es completamente extraño y anormal que un bulldog inglés muerda o agreda a personas. Cuando esto ocurre por lo general hay un trasfondo que encubre el mal ambiente de desarrollo y educación del perro o, inclusive, la exacerbación de carácter causada o enseñada por sus propietarios.

Con los extraños la mayoría de los bulldogs son curiosos e indagadores sin agresión, otros son reservados y muy pocos son ladradores o agresivos. No es un buen candidato para fungir como perro guardián, debido a que en muchas ocasiones, después de examinar al extraño, agita su cola en señal de amistad o, en el mejor de los casos, es indiferente ante su presencia.

El perro de raza bulldog se adapta perfectamente bien a vivir en departamento y sobre todo con personas que pretendan disfrutar de la paz del hogar en compañía de un amigo de cuatro patas.

No es un perro que busca pleito pero si sufre agresiones las repele con decisión. Recuerda que trae en su genética sangre de perro gladiadores que no tenían ningún temor de enfrentarse aun con leones. Es imprescindible no dejar que afloren esos genes ya que si no lo hacen será difícil revertir. La correcta socialización es determinante para que sea amable con otros perros y animales.

4. Problemas de salud
Algunas razas sufrirán más enfermedades y problemas de origen genético que otras. En gran medida, el Bulldog inglés suele ser una raza canina muy sana. Una dieta correcta y los juegos y el ejercicio adecuado para mantenerle en forma juegan un papel muy importante en su estabilidad física y en su desarrollo. Su bulldog debería ser alimentado y acicalado adecuadamente y sus vacunas deberían estar al día. Algunos problemas de la salud son de origen genético y vienen como resultado de defectos hereditarios con los que usted debería familiarizarse. Entre las enfermedades que son comunes en el bulldog inglés se encuentran la displasia de cadera y de codo, la queratoconjuntivitis, los problemas respiratorios, entropión, ectropión, cataratas, paladar alongado, cola invertida, problemas de piel, torsión gástrica, etcétera.

Por supuesto, también pueden presentarse otras enfermedades de perros, dependiendo del cuidado que recibe cada animal y de su genotipo particular.

El ojo de cereza consiste en la tumefacción de una glándula del tercer párpado. A diferencia de los ojos de las personas, los ojos de los perros disponen de un tercer párpado situado en su ángulo interno. Este problema es bastante habitual en el bulldog. Afortunadamente, un veterinario que esté experimentado extraerá la glándula durmiendo al perro con los anestésicos adecuados.

El entropión y el ectropión son problemas que afectan a los párpados. El entropión consiste en que el párpado superior o el inferior están vueltos hacia dentro, con lo que las pestañas frotan la córnea, lo que da lugar a una irritación grave. El ectropión es lo contrario al entropión, y los párpados están vueltos hacia fuera, lo que causa que el párpado inferior quede colgando un poco.

En ciertas ocasiones se puede ver que los bulldog y otras razas braquicéfalas tienen un paladar blando elongado. Este problema provoca que el can tenga descargas nasales y respire ruidosamente ya que las vías respiratorias están obstruidas por el paladar blando. Un bulldog inglés que padezca este problema respirará por la boca, lo que dará lugar a ruidos (como ronquidos) mientras duerme. En la mayoría de los casos, la cirugía puede corregir el problema.

La displasia de codo y la rotuliana también afectan al Bulldog. Ambas consisten en un defecto genético que provoca cojera y anomalías en la marcha y el movimiento. Los perros que padecen este problema suelen experimentar un gran dolor e incomodidad. Los criadores responsables deberían someter a todos sus animales a rayos X antes de incluirlos en sus programas de cría. Aunque una opción puede ser la sustitución del codo por uno ortopédico, se trata de una operación muy cara y que no siempre tiene éxito.

El calor también es un riesgo para la salud del bulldog inglés. La cara extremadamente achatada tiene un efecto sobre las vías respiratorias del perro y dificulta la respiración cuando el bulldog se agita y, en consecuencia, cuando hace mucho calor. Es bueno que el bulldog haga ejercicio moderado para mantenerse en forma, pero el ejercicio intenso puede ser riesgoso, especialmente en climas cálidos. Por supuesto, nunca hay que dejar un bulldog u otro perro en un automóvil cerrado, por el riesgo de choque térmico.

5. Cuidados
Éste no suele ser de los perros que necesita de demasiados ejercicios intensos. No vas a ganar un campeonato de agility con tu bulldog inglés, a menos que sólo compitan perros de esta raza. Sin embargo, sí necesita paseos diarios para ejercitarse y socializar con personas y otros perros.

Por otro lado, el bulldog no es un perro para vivir en el jardín. No es muy resistente a las variaciones climáticas, así que debe vivir adentro de la casa. Además, su gran necesidad de compañía lo hace poco apto para vivir en el jardín. La buena noticia es que es un perro más limpio que otras razas y no es muy activo. La mala noticia es que puede llegar a ser muy baboso.

Este perro pierde pelo regularmente, por lo que hay que cepillarlo con mucha frecuencia. Sin embargo, su pelaje es fácil de mantener. El cepillado dos o tres veces por semana suele ser suficiente. Además, hay que limpiar con un paño suave y húmedo, o una esponja suave humedecida, las arrugas y pliegues que se forman en la cara, el cuello y la cola. Luego ha que secar con un paño seco y suave.

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