8 Aspectos Importantes Sobre la Dermatitis en los Perros

La dermatitis en los perros es una enfermedad dermatológica lo cual es una de las más frecuentes en nuestros perros domésticos. Se calcula que entre un 10% o un 15% de los perros padecen de esta enfermedad, llegando a superar el 30% en razas como lo son el West Highland Terrier o el Bulldog francés). Se trata por lo general de una enfermedad muy compleja.

Ésta suele ser una reacción de hipersensibilidad tipo I a antígenos ambientales (alérgenos) inhalados o que están presentes sobre la piel en individuos genéticamente predispuestos. La atopia por lo general se ha definido como una enfermedad mediada por anticuerpos, el anticuerpo específico relacionado es la igE, pero es muy posible que hayan otros elementos del sistema inmune que son también importantes en su patogenia. Además, se cree que podría existir distintos isotipos de IgE con diferente patogenia. Los ensayos en diversas razas y familias de perros han demostrado que existe una predisposición hereditaria. Para la inducción de altos títulos de IgE, es muy importante que el antígeno sea presentado dentro de los primeros meses de vida y que no disminuya antes de los 3 a 4 meses siguientes. En un estudio se mostró que el desarrollo de la dermatitis atópica puede estar ciertamente relacionada con el mes de nacimiento, si nace en una zona donde hay mucho polen el cachorro posiblemente puede tener una mayor predisposición a desarrollar dermatitis a estos alérgenos, esto reafirmaría que la sensibilización se realiza dentro de las 4 primeros meses. Las infecciones parasitarias, infecciones virales o el menos las vacunaciones con virus vivo modificado pueden aumentar la producción de IgE y por lo tanto su respuesta.

Los animales con dermatitis atópica están mucho más propensos a presentar pioderma secundario por Malassezia. Los perros con dermatitis presentan un mayor título de igE para Malassezia que perros sin dermatitis.

En otras palabras más específicas, la atopía canina consiste en la predisposición genética a desarrollar alergia en el perro frente a alérgenos ambientales, como es el polen, los ácaros o a las picaduras de los insectos. Además, sus síntomas se confunden con la dermatitis por alergia a las picaduras de pulga (DAPP) e inclusive con una alergia alimentaria.

Los alérgenos más usuales, los sospechosos habituales, se clasifican en dos grupos:

Estacionales: pólenes de plantas y árboles.

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No estacionales: ácaros, hongos, plumas, telas, insectos, etcétera.
Es necesario destacar que, los perros con piel atópica no tienen cura, sin embargo, se pueden aplicar tratamientos paliativos para así minimizar los síntomas de esta habitual patología dermatológica.

La piel de un perro que padece de este problema manifiesta síntomas como picor, prurito, enrojecimiento (eritema), puntos negros (comedones), granos (pápulas), sequedad y oscurecimiento de la piel. Además, la piel del perro suele tornarse gruesa y dura. Estas lesiones se suelen presentar más que todo en las patas, el abdomen, ingles, axilas y cara del perro.

Una gran parte de los síntomas de los perros con piel atópica lo causan debido a que el animal intenta calmar el picor con lamidos, lo cual le producen irritaciones de diversa consideración. Por ello, el tratamiento paliativo temprano cuando el perro manifiesta los primeros síntomas de piel atópica es clave para poder mantener esta patología dermatológica bajo control.

En un caso de dermatitis alérgica, sea atópica, por picadura de pulga o alimenticia, debemos actuar en varios frentes, en primer lugar, para aislar y, en la medida de lo posible, evitar el agente alérgeno; y en un segundo lugar, para paliar y eliminar la sintomatología.

Por lo tanto, lo más recomendable sería realizar unas pruebas de alergia para así determinar a ciencia cierta qué agente, ya sea del ambiente, a causa de pulgas o alimentario, es el responsable. Sin embargo, estas pruebas no son del todo fiables, ya que, por ejemplo, su resultado va a depender del período del año en el que se realicen (agentes ambientales estacionales) y de muchos otros factores, pero sí nos van ayudar a determinar las sustancias que se va a utilizar en una inmunoterapia.

A diferencia de los perros, las personas que padecen dermatitis atópica suelen presentar los síntomas durante la infancia y, en la adolescencia, la enfermedad remite de forma espontánea. Sin embargo, en el caso de los perros la enfermedad es crónica y los síntomas pueden acompañar al perro durante toda su vida.

En el siguiente artículo se explicará con mayor detención los síntomas de la dermatitis atópica en el perro, así también como su tratamiento, prevención y algunos consejos para prevenir esta enfermedad desde casa.

dermatitis en perros

¿Cuáles son los aspectos más importantes de la Dermatitis atópica en los perros?

1. Presentación clínica de la dermatitis en los perros

La dermatitis atópica es universalmente reconocida y en zonas con pulgas es el desorden dermatológico de hipersensibilidad más frecuente afectando al 10% de la población canina. La verdadera incidencia de esta enfermedad es desconocida y la mayoría de las estimaciones son muy bajas cuando se considera que muchos de los perros con piel atópica nunca han ido al veterinario debido a que tienen síntomas leves o porque sólo se presentan con otitis externas intermitentes, las cuales habitualmente no se atribuyen a una dermatitis atópica. Es una patología muy frecuente en los perros y se ha visto una cierta predisposición racial con los perros Boxers, Chihuahuas, Gordon Setters, Yorkshire Terriers, Shar Peis, Golden Retrievers, English Setters, Labrador Retrievers, Cocker Spaniels, Schnauzer miniaturas, Tervuren Belga, Shiba Inu Japones, Beaucerons, entre muchos otros. Ciertos reportes han informado que la dermatitis atópica perjudica más a hembras, pero algunos estudios indican que no existe predisposición sexual.

La edad de presentación de esta enfermedad varía de los 6 meses a los 6 años, sin embargo, en la mayoría de los perros atópicos (lo cual abarca un 70%), los primeros síntomas se manifiestan entre el primer (1) y tercer (3) año de edad. Una excepción de ello es el perro Akita, Chow Chow, Golden Retriever y el Shar Pei, debido a que los signos pueden comenzar a los 2 meses de edad.

2. Signos y síntomas de la dermatitis 

Las lesiones primarias son comezón en zonas inclusive sin lesiones aparentes, máculas eritematosas y eritema difuso. Una excepción a esto es el Bulldog Inglés que presenta eritema, edema y otras lesiones de piel secundarias, pero con poco o nada de comezón.

El picor y enrojecimiento de la superficie de la piel son los síntomas más visibles y que antes saltan a la vista. Los síntomas pueden o no ser estacionales, dependiendo del alérgeno responsable. Suelen afectar primero que nada a una zona en concreto y luego se va extendiendo por orejas, cara, axilas, abdomen, ingles, entre las almohadillas, etcétera. La molestia que siente el propio perro y el picor que le provoca, hace que se esté mordiendo prolongadamente las costras y que se provoque aún más lesiones y que se le caiga el pelo de la zona afectada.

Cuando se afectan las orejas, la otitis externa es una complicación bastante habitual, también puede existir un compromiso general en el 40% de los perros con dermatitis atópica. Las lesiones de la piel en los canes atópicos están más asociadas a las de autotrauma, pioderma bacteriano secundario, dermatitis por Malassezia y seborrea secundaria. El trauma autoinducido, la inflamación crónica y las piodermas secundarias pueden derivar en una alopecia completa o parcial, tinción salival, pápulas, pústulas (costras), hiperpigmentación, comedones, y liqueinificación. Por lo general, la liqueinificación, las costras y placas grasas están incorporados a la dermatitis piodermica por Malassezia. Lo que primero era picor e irritación, deriva en prurito y ampollas que pueden infectarse con facilidad.

La seborrea secundaria, las infecciones bacterianas secundarias y la hiperhidrosis secundaria pueden fácilmente complicar la atopia canina y predisponer a un mayor número de Malassezia en su piel, sobre todo en el área interdigital. La Malassezia aporta con el mal olor de los perros atópicos y por lo general afecta las orejas, las patas, la zona alrededor de la uña y la zona ventral del cuello.

Eventualmente la dermatitis en los perros genera signos no cutáneos que presentan dermatitis atópica, como lo serian la rinitis, asma, cataratas, desordenes urinarios y gastrointestinales e hipersensibilidad hormonal. Las hembras que padecen de esta enfermedad pueden tener estros irregulares, bajos índices de concepción y seudopreñez. No está en sí claro que proporción de las infecciones secundarias, seborrea y signos no cutáneos son inducidos o influenciados por terapias farmacológicas utilizadas previamente.

3. Diagnóstico

El diagnóstico distintivo de la dermatitis atopica en los perros es lento y un poco pesado, debido a sus complejas presentaciones y a las lesiones secundarias que se pueden dar. Para poder diagnosticar la dermatitis atópica se deben primero que nada descartar todos los otros posibles diagnósticos diferenciales con exámenes y pruebas correspondientes. Los diagnósticos diferenciales deben incluir otras hipersensibilidades (como la alergia alimentaria, alergia a la mordedura de pulga, dermatitis por contacto), parásitos (S. scabies, Cheyletiella, pediculosis), foliculitis (bacteriana, dermatofitos, Demodex) y Malassezia. En los perros que son menores de 1 año los diagnósticos diferenciales que se deben considerar son hipersensibilidad a endoparásitos, insectos o alimentaria y S. scabies. Es muy raro que la alergia a la picadura de pulga curse con dermatitis fácil, conjuntivitis u otitis externa, pero por el contrario, alrededor de un 75% de los perros que padecen de dermatitis atópica presentan alergia al antígeno de la pulga. Y a su vez, muchos perros atópicos cursan también con alergia alimentaria.

El diagnostico supuesto de la dermatitis se realiza basándose en la historia clínica del perro, el examen físico y los exámenes de laboratorio, para así poder descartar otras posibles patologías. Además, también es de mucha importancia reconocer las terapias que se realizaron anteriormente si llegasen a existir, debido a que esta es una dermatitis crónica recidivante que normalmente responde a corticoide. Se puede realizar exámenes de alergias, serológicos o intradérmicos, estos pueden ser muy variables dependiendo del procedimiento que se utilice, pueden existir falsos, positivos y negativos. El diagnóstico como lo mencionamos anteriormente, se debe realizar descartando todos los posibles diagnósticos diferenciales. Para ello se deben realizar exámenes de pelo, muestras con cinta adhesiva, raspados cutáneos, tratamiento, diagnóstico o serología para descartar ectoparásitos y dieta de exclusión por unas 6 semanas. No es diagnóstico realizar una histopatología de piel, debido a que los resultados no son concluyentes ni patognomónicos.

4. Manejo clínico

Se dice que el 80% de los perros que padecen de dermatitis pueden experimentar enfermedades no estacionales. La desensibilización natural es muy raza. Por lo general, más del 90% de los perros con dermatitis atópica se pueden controlar de manera satisfactoria. El médico veterinario debe educar al dueño y advertirle que es una patología lo cual requiere un tratamiento de por vida y que este tratamiento se debe controlar adecuadamente y variar a través del tiempo. El dueño del perro a su vez debe saber que cualquier animal puede soportar cierta carga de alérgenos, hasta que estos sobrepasen el umbral y desencadenen el prurito (comezón). Además, cuando se van combinando los factores como lo son la alergia a la picadura de pulga, alergia alimentaria o pioderma, este umbral puede alcanzarse de manera más fácil. Por lo tanto, es sumamente importante tratar de controlar todos o la mayor cantidad de factores que pueden contribuir a la comezón en un perro “alérgico”.

5. Tratamiento de la dermatitis en los perros

Partiendo de que las posibles causas de dermatitis atópica son muy diversas y que se puede complicar con lesiones secundarias, el tratamiento es bastante complejo y depende de cada caso. El método más común es un test alergológico para poder saber de dónde proviene la afección, pero también pueden hacerse exámenes de pelo y tomar muestras cutáneas.

Una vez que el veterinario sepa cuál es la causa, la primera medida será evitar en la medida de lo posible el contacto con el alérgeno en cuestión. Como medida paralela, dependiendo de la incidencia de consecutivos episodios o si no se consigue remitir, habría que recurrir a las vacunas o, en tal caso de que tampoco funcionen o que no se tenga seguro el foco de la dermatitis, a un tratamiento con fármacos bajo prescripción del veterinario.

Como ya se ha dicho anteriormente, la educación al propietario del perro es la clave para tener un tratamiento efectivo de larga duración en un perro con dermatitis. Los siguientes son puntos claves que deben ser discutidos entre el médico veterinario tratante y el propietario:

• La dermatitis no se cura, se trata para evitar posibles recaídas, es una patología que dura para toda la vida pero que se puede controlar.

• Existen diversos factores agravantes que la pueden desencadenar:

-Exposición a alérgenos.

-Estrés.

-Cambios de temperatura o humedad.

-Aburrimiento.

-Heridas en la piel.

-Enfermedades coincidentes empeoran el cuadro y necesitan terapias adicionales.

-Infestación con pulgas.

-Hipersensibilidad alimentaria.

-Pioderma bacteriano.

-Malassezia (dermatitis u otitis).

-Otitis externa secundaria-

-Dermatitis de los pliegues.

-Pododermatitis.

-Retención urinaria e irritación de piel.

-Enfermedad de sacos anales.

• Distintos aspectos de la enfermedad y sus complicaciones pueden provocar la insatisfacción del dueño de la mascota, lo cual debe identificarse debido a que puede causar problemas con el tratamiento.

• Los propietarios o el propietario debe estar totalmente de acuerdo y ser capaz de dar el tratamiento completo, este punto tiene grandes repercusiones en el curso del caso.

El tratamiento de la dermatitis consiste en una combinación de factores y fármacos, como serian: evitar todo lo que se pueda el contacto con alérgenos, terapias tópicas, inmunoterapia, ácidos grasos, antihistamínicos, glucocorticoides sistémicos y drogas inmunosupresoras. El tratamiento también debe considerar una serie de factores importantes como lo son: estación del año, distribución y cantidad de piel que engloba la lesión, costo, disponibilidad y habilidad del propietario al administrar el tratamiento, aceptación del paciente y riesgo del mismo. Lo más recomendable es que dentro del tratamiento el dueño trate de evitar en lo posible el contacto del perro con dermatitis atópica con alérgenos, incorporando terapias tópicas (como lo son los champús) y ácidos grasos. El tratamiento por lo general debe mantener a un animal en remisión y no debe administrarse de forma intermitente para controlar la crisis. Las crisis repetidas afectan la calidad de vida del perro, necesitan de un tratamiento más agresivo y es mucho más probable que termine en una dermatitis crónica.

Como mencionamos anteriormente la dermatitis en los perros se debe evitar también en lo posible la exposición del perro a los alérgenos ambientales, para ello, se deben en lo posible remover del ambiente. Para eliminar los ácaros del polvo del ambiente se puede utilizar el acaricida Benzyl Benzoato (1 vez al mes por 3 meses, luego cada 3 meses), eliminar las camas viejas de los perros, deshumidificar el aire, evitar el humo de tabo y la entrada de otros animales al hogar (sobre todo los gatos). Se debe también realizar un programa de control de ecto y endoparásitos, debido a que los ectoparásitos pueden agravar la comezón. Controlar los alérgenos ambientales suele ser un poco complicado, debido a que no siempre se puede identificar el alérgeno que causa la dermatitis atópica e inclusive haciéndolo es muy complicado eliminarlos, pero se puede disminuir un poco su carga ambiental.

Terapia tópica: Esta terapia se usa con dos objetivos. Una es el uso de champús y calmantes que remueven alérgenos de la superficie de la piel y también ayuda a eliminar un poco la piel seca. El segundo objetivo de dicha terapia es como agentes antipruriticos tópicos, los cuales son habitualmente más afectivos en el tratamiento en zonas localizadas. En general, los perros que padecen de dermatitis atópica deben ser bañados por lo menos 1 vez a la semana. Es necesario resaltar que los perros atópicos tienen por lo general pieles muy sensibles y fácilmente irritables. De preferencia se deben usar champús hipoalergénicos con avena. Puede ser de mucha utilidad también los champús con anestésicos locales como lo son la pramoxina, corticoides, aloe vera y antihistamínicos.

Inmunoterapia con alérgenos específicos: Por lo general se ha visto que es una terapia valida, efectiva y segura en perros con dermatitis atópica. El protocolo requiere consecutivas inyecciones subcutáneas y debe pasar un largo tiempo antes de ver las mejores. La respuesta a la inmunoterapia es alérgeno-especifica, por lo cual su éxito está íntimamente relacionado con la identificación del alérgeno por medio de pruebas cutáneas. Con esta inmunoterapia se ha visto una mejoría del 60 a 75% de los perros con dermatitis, algunos inclusive sin necesitar otras terapias. La mejora en el perro se ve alrededor de los 3 a 8 meses después de haber iniciado la terapia, pero en algunos casos el perro puede tomar hasta más de 1 año.

Terapia sistemática: Los antihistamínicos sistémicos disminuyen los síntomas en diversos casos, se pueden utilizar solos o en combinación con glucocorticoides o ácidos grasos esenciales. Por lo general se debe dar 1 o 2 semanas de prueba para así saber si el antihistamínico de elección está funcionando correctamente. Los glucocorticoides sistémicos son casi siempre efectivos en el control de la comezón (hasta un 75%). Esta es una opción terapéutica si la temporada de alergia suele ser corta (menor a 4 meses), si se utiliza en periodos largos puede tener efectos adversos inaceptables.

Terapia adyuvante: Existe una teoría en medicina humana que existe un defecto en la barrera dérmica de los perros con dermatitis atópica, un defecto que resulta en cambios en la composición de la barrera lipídica, por lo que se aumentaría la perdida de agua transepidermal. Aun no se ha confirmado esto en perros con dermatitis atópica. Si en los perros con esta enfermedad estuviera una deficiencia en la barrera y tuviesen un aumento en la pérdida de agua, la suplementación oral con ácidos grasos fundamentales y ácidos grasos tópicos podría normalizar la barrera. Otra secuela de una barrera defectuosa es la operable entrada de alérgenos. Los ácidos grasos esenciales orales (180 mg EPA cada 4,5 kg) auxilian al control de la comezón en un 20 a 50% de los casos, el resultado puede verse recién a las 8 a 12 semanas de haber empezado la suplementación. Se ve un efecto sinérgico cuando se aplican junto a antihistamínicos o glucocorticoides.

La predicción de los perros que padecen dermatitis atópica es buena, pero la medicación debe ser de por vida en la mayoría de los casos. Recurrencias como prurito, episodios con o sin infección secundaria, son muy comunes, así el tratamiento debe ir ajustándose para lo que el perro necesite en ese momento, como ajustar dosis o agregar otros fármacos al tratamiento. Los perros que no tienen mucho control pueden tener habitualmente infecciones secundarias como Malassezía, dermatofitos, sarcoptes, demódex, alergia al antígeno de la pulga, hipersensibilidad por contacto y alergia alimentaria o desarrollar hipersensibilidad a otros antígenos ambientales. Debido a que en esta enfermedad existe un gran componente hereditario, y cabe destacar, que, debe evitarse la cruza de cualquier macho o hembra con signos clínicos de atopia.

6. Tratamiento de la dermatitis atópica en casa

Lo primero es fijarte muy bien por qué se rasca, para ello, observa muy bien a tu perro, dónde juego, cómo y por dónde se mete cuando lo sacas a la calle. Revisa a tu perro con cuidado, fíjate en qué come. Si el perro tiene pulgas, es muy probable que sea alérgico a ellas. Es necesario que lo lleves al veterinario para que así valore si es alérgico a las pulgas y si es así que le facilite un tratamiento adecuado para él, así como lo mencionamos anteriormente.

Observa también que al rascarse no se haya provocado ninguna herida, ya que se le puede infectar. En el caso de que ya se encuentre infectada, acude al veterinario para que le recete antibióticos.

Si tu perro pasa la mayor parte del tiempo en el jardín o en algún sitio que dispongas fuera de la casa, asegúrate que no haya nada fuera que le esté ocasionando la irritación ya que la dermatitis en los perros no avisa. También fíjate si rueda en algún lugar en concreto. Si tu perro ya padece la dermatitis, evita que pase mucho tiempo en el jardín hasta que haya mejorado un poco.

Valora cambiarle de pienso. En muchos casos la dermatitis puede ser causada por alimentos deficientes en nutrición. Pide a tu veterinario que te recomiende piensos completos que ayuden a tu mascota a estar mejor de salud.

Baña a tu perro con mucha frecuencia, de esta manera podrás liberarle de toda suciedad. Usa un jabón que sea adecuado para su piel, para así cuidarla y protegerla.

Si no es ninguna de las causas que hemos nombrado, lleva a tu perro al veterinario para que sea él quien valore qué le puede estar causando la dermatitis y descartar que sea a causa de algún virus.

7. Dermatitis por pulgas

Cuidar el entorno y la higiene de tu perro es fundamental para que crezca, viva protegido y libre de cualquier foco infeccioso. Sin embargo, si como es sumamente normal a tu perro le encanta correr e investigar por todo el campo, habrá ciertas situaciones que no se podrán evitar. Si se han tomado las precauciones comunes con una pipeta o collar anti pulgas no tiene por qué pasar nada, pero no siempre es así.

Producto de ello es la dermatitis alérgica a la picadura de la pulga, que es la que produce la saliva de la pulga y por la que se inflama e irrita la piel del animal. A la afección dérmica hay que agregar las lesiones que se causa el animal al rascarse, frotarse y morderse el área afectada continuamente (por lo general en la cola, muslos, espalda e ingles).

Lo primero que se podría hacer en un caso de Dermatitis Alérgica a la Picadura de la Pulga es desparasitar al animal externamente con Frontline o Stronghold y darle Program para así esterilizar los huevos de las pulgas. A la vez habría que tratar también el ambiente donde viva el perro con un insecticida. También puede ser recomendable (aunque lo mejor que se puede hacer es acudir al veterinario) un tratamiento con corticoides durante 3 días como mucho para así evitar la sarna y la automutilación, junto con los baños.

8. Dermatitis alimenticia

En la dermatitis en los perros puede suceder que el perro sienta intolerancia ante ciertos componentes de su dieta, pero lo que suele producir son vómitos o diarreas. Sin embargo, aunque no sea lo normal, puede haber casos en los que el alérgeno que desate esa reacción dérmica sea un alimento. En tales casos la detección simplifica mucho y el control todavía más. Basta con seguir una dieta hipoalergénica durante dos o tres meses (como se lo recete el veterinario).

Los piensos comerciales por lo general portan todos los nutrientes que el perro necesita y suele ser suficiente para aportarle toda la energía y refuerzos imprescindibles. Pero dados los aditivos industriales, es posible que el problema persista inclusive habiéndolo cambiado, por lo que será mejor elaborar una dieta casera y salir así de dudas.

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